lunes, 6 de mayo de 2013

Teloneros y aperitivos – Alcachofas marinadas con zumo de naranja y bacon crujiente


Alcachofas marinadas con zumo de naranja y bacon crujiente

Existe en los conciertos un colectivo que a menudo es subestimado por los asistentes y de quien pocos hablan: los teloneros. Hoy me propongo rendirles un pequeño homenaje con estas alcachofas a modo de entrante. Y es que los teloneros son el aperitivo de cualquier menú musical. Como buen aperitivo, están ahí para calentar el ambiente, preparar el cuerpo y el espíritu a la recepción de las ansiadas viandas musicales que nuestro grupo favorito cocinará para nosotros. No en vano, el aperitivo se entiende como una pequeña comida cuyo fin es el de abrir el apetito y preparar el sistema digestivo para la comida principal. Esto es lo que ocurre en la primera fase de la digestión, conocida como fase cefálica*. Si se puede tener una fase de la digestión favorita, la cefálica sería mi elegida. Sin entrar en muchos detalles, y obviando todo el proceso de selección y preparación de los alimentos, en ella el cuerpo se prepara para el proceso digestivo propiamente dicho: el olfato y la vista envían señales al cerebro y éste las devuelve en forma de salivación (ojo, que la digestión empieza en la boca), secreciones gástricas varias y contracciones de la musculatura digestiva. Incluso la visión de alimentos envasados ha mostrado este tipo de respuestas. Además, si ya le das un bocadito a algún pequeño manjar, llámese aceituna, anchoa o croqueta, por nombrar algunos, la cosa se pone fina y todo el metabolismo se orquesta para el recibimiento de las viandas principales del menú.

¿Podríamos establecer una paralelismo entre los aperitivos y la función que ocupan los teloneros? Por supuesto que sí. De hecho, podríamos considerar como fase cefálica de un concierto todo el proceso que incluye desde la decisión de la compra de la entrada, hasta la actuación del telonero o “artista invitado” (que queda mejor). Todo ello pasando por las infinitas veces que escuchas los discos del grupete en cuestión hasta el día D, o los nervios en la cola cuando te diriges a la entrada de la sala. Así se prepara uno para recibir al artista o artistas por los cuales te has tomado la molestia de dejar de comprarte ese suéter tan mono para hacerte con la entrada. Pero no siempre esta fase te deja con el mejor sabor de boca. Recientemente sufrí la peor fase cefálica musical de mi vida con Atoms for Peace y sus teloneros raveros. Una experiencia que no le deseo a nadie (hablo del sentimiento creado y de mi experiencia personal, no de los teloneros ni el grupo, que merecen todos mis respetos, al igual que los fans que disfrutaron aquella noche de Thom York). Otra mala experiencia la viví en el concierto de Micah P. Hinson, pero no me extenderé ya que podéis leerlo aquí. Sin embargo, no todo son calamidades en el mundo de los teloneros. Los hay que te sorprenden por no maridar a priori con el grupo principal, como ocurrió con F*ucked up, los teloneros hardcore de los barrocos Arcade Fire, pero cuya combinación deja buen sabor de boca, como el de un roll de foie y membrillo.

Rolls de foie y membrillo del Restaurante Arume

También los hay que superan con creces al grupo protagonista, como ocurrió con The Flaming Lips cuando teloneó a Cold Play en Barcelona (Septiembre 2009). No tenía aún el blog por aquel entonces, pero ya os digo que, como siempre, Wayne Coyne y su grupo dieron un conciertazo, no siendo así Cold Play el cual fue un auténtico desastre. De hecho, ha sido la única vez que he visto al público abuchear al artista principal y, buscando crónicas de aquel concierto, os enlazo ésta a base de tuits que refleja a la perfección el bochorno que se vivió allí, y de paso, lo cutres que son nuestro medios de comunicación.
Y luego están la gran mayoría de teloneros, aquellos que aprovechan lo mejor que pueden esa oportunidad de ser los primeros, de compartir escenario con un grande y pasar el testigo de un público preparado para acoger en su plenitud tan deseado momento musical. Así que a esos teloneros, que suelen pasar sin pena ni gloria, que incluso reconocen en voz alta que no teníamos por qué haber llegado tan pronto y por eso agradecen tanto, tanto tu presencia en la sala (esas fueron palabras textuales de Nicole Atkins en el concierto de Eels) para esos teloneros va la receta de hoy. Nuestro artista invitado viene en forma de  alcachofas marinadas con zumo de naranja y alegradas con un poquito de bacon frito. La combinación del sabor amargo de la alcachofa, con el ácido de los cítricos y el salado del bacon es de esas que sorprenden y te dejan el cuerpo dispuesto a recibir todo lo que venga después.

Y por ese agradecimiento tan sentido de Nicole Atkins, la chica que viene de Neptuno, os dejo el tema con el que cerró su intervención previa al concierto de Eels. Con todos ustedes, Neptune City:

You can't see me from this view
All the way down... 






*Podéis leer más sobre la fase cefálica de la digestión en este interesante artículo de Appetite. Eso sí, está en inglis pitinglis.


Y más alcachofas marinadas!
Alcachofas marinadas con zumo de naranja y bacon (4 personas):

-      6-8 alcachofas
-      4 lonchas de bacon
-     El zumo de 2 naranjas
-     El zumo de 1 limón
-     Unas hojitas de menta
-   Aceite de oliva virgen extra
-      Sal gorda


Preparación:

-  Poner el zumo de las frutas en la fuente o bol donde se vayan a marinar las alcachofas.

-  Pelar las alcachofas y cortarlas en finas láminas. A medida que se vayan cortando introducirlas en la fuente con el zumo.
-  Picar las hojas de menta y añadirlas a las alcachofas. Tapar la fuente con papel film y dejar entre 1-1,5 horas en la nevera.
-    Transcurrido el tiempo necesario, sacar las alcachofas de la nevera y repartirlas en los platos de los comensales.
-   Picar el bacon bien fino y freírlo en una sartén anti-adherente, sin aceite. Sí, sí, sin aceite. Con el calor irá soltando la grasa, que servirá para que se fría en ella. Remover de vez en cuando hasta que quede crujiente.
-  Espolvorear por encima de las alcachofas el bacon y un poco más de menta si se desea.
-     Aliñar con aceite de oliva virgen extra y un poco de sal gorda. Que aproveche!



viernes, 3 de mayo de 2013

Festival de Guitarra - Eels, rock me!


Eels
Dicen los gurús del desarrollo personal que en la vida hay que marcarse objetivos personales y profesionales, pero yo tengo incluidas dos categorías más: la gastronómica y la musical. Y centrándome en los objetivos musicales, uno que tenía pendiente era ver a Eels en concierto. Así que tras quedarme a las puertas de su última visita a la Ciudad Condal en septiembre de 2010, no hubo un atisbo de duda en mi dedo al dale al botón de “comprar entrada” para el concierto que dio el 27 de abril en la sala Barts de Barcelona (antiguo teatro Arteria), dentro de la 24a edición del Festival de Guitarra. Y sí, guitarra hubo para dar un rato. La banda sonó potente y brillante y no sólo por su saber hacer, sino porque la sala Barts es de las pocas preparadas para acoger acústicamente conciertos de este calibre. Al menos las pocas veces que he ido, la música ha sonado redonda. Ni Razzs ni Apolos, ni puñetas, creo que de todas las salas en las que he estado en Barcelona, la Barts es, sin duda, de lo mejorcito para escuchar un concierto en condiciones.


Nicole Atkins
Dicho esto y yendo al lío, disfrutamos como aperitivo de las canciones de Nicole Atkins, una cantautora menuda proveniente de una ciudad llamada Neptune, Nueva Jersey (me pregunto cómo debe ser decir: "Hi! I come from Neptune!"  y que no te miren con cara de marciano…). En cualquier caso, fueron apenas 30 minutos en los que el vozarrón de Nicole dio paso a lo que fue un concierto de rock en toda regla, con una banda sobre el escenario de altura, que disfruta de cada nota arrancada a sus respectivos instrumentos. Allí estaban para presentar su último disco, Wonderful, Glorious, Mr. E, líder y vocalista de Eels, con el resto de sus acólitos. El señor nos encandiló con sus bailes, con los abrazos a sus colegas y no faltó el momento emotivo en el que renovó los votos de amistad con uno de sus guitarristas, Ched, con quien lleva tocando ya 10 años. Imagino que se trata de algo que forma parte del show y que deben repetir en cada concierto de la gira, pero a juzgar por las caras de toda la pandilla, incluyendo E y Ched, no dejaron de disfrutar y emocionarse en el solemne acto.


Mr. E
El concierto comenzó con Prizefigther, de su disco Hombre Lobo, y ya estuvo todo dicho, aquello pintaba más que bien. Del nuevo disco sonaron, entre otras, Kinda Fuzzy, New Alphabet, Peach Blossom, Open my present y Stick Together, además de Wonderful, Glorious para ir cerrando boca, claro. Pese a basarse bastante en el último disco, Mr. E nos regaló perlas como Fresh Feeling (una de mis favoritas), Hombre Lobo,  Fresh Blood, My Beloved Monster y Mr. E’s beautiful blues. Un no parar de rock, blues, guitarras y discursos de Mr. E a lo predicador de teletienda, gritando que quería una siesta, y a lo que sus esbirros le contestaban a golpe de batería o de guitarra. En definitiva un gran concierto, de esos de los que te ponen una sonrisa en la boca y que terminamos coronando con una parmigiana y unas lasañas de quitarse el sombrero, en un lugar del Raval del que os hablaré un día de éstos.

Os dejo con Peach Blossom, mi canción favorita del Wonderful, Glorious, una canción que suena contundente pero que habla de cosas tan lindas como oler las flores de los melocotoneros, las caléndulas y los lirios . Y ya me callo. Que suene la música. Enjoy!


Oh man, feel so nice,
That was a long cold night… 



PD: para aquellos que sean profanos en Eels y su líder, Mr. E, os recomiendo que os leáis su autobiografía, Cosas que los nietos deberían saber, una maravilla de libro que te muestra las entrañas de un adorable freak con el que empatizas a la primera, tras conocer las vicisitudes por las que ha pasado. 

Más fotos del concierto: aquí